sábado, 30 de julio de 2011

Experimentarán con células madre para tratamiento de esclerosis múltiple

Un importante experimento médico investigará si las células madre pueden utilizarse de forma segura para tratar la esclerosis múltiple (EM).

Se espera que con el tiempo puedan disminuir, detener o incluso revertir el daño que la EM causa en el cerebro y la médula espinal.

La prueba, que involucra a 150 pacientes de toda Europa, deberá comenzar a finales de este año.

Los investigadores tomarán muestras de células madre de la médula ósea de los pacientes, las harán crecer en el laboratorio y luego se volverán a inyectar en la sangre. Las células madre harán su recorrido al cerebro, donde se espera que reparen el daño causado por la EM.

La investigación está siendo financiada en parte por la Sociedad Británica de EM, que está preocupada por la disponibilidad de tratamientos no probados con células madre.

miércoles, 8 de junio de 2011

Que es una lesión de médula espinal?

A pesar de que los huesos duros de la columna vertebral protegen los tejidos blandos de la médula espinal, las vértebras todavía se pueden romper o dislocar en una variedad de formas y causar lesiones pueden ocurrir a cualquier nivel de la médula espinal. El segmento de la médula que es lesionado y la gravedad de la lesión, determinarán qué funciones del cuerpo quedarán afectadas o se perderán. Debido a que la médula espinal actúa como el principal conducto de información entre el cerebro y el resto del cuerpo, una lesión de la médula espinal puede tener consecuencias fisiológicas significativas.

Las caídas catastróficas, como ser derribado por un caballo o ser expulsado a través del parabrisas de un carro, o cualquier otra clase de trauma físico que aplaste o comprima las vértebras del cuello puede  causar daño irreversible a nivel cervical de la médula espinal y por debajo del mismo. El resultado más probable de este tipo de daño es la parálisis de la mayor parte del cuerpo, incluyendo los brazos y las piernas, llamada tetrapléjia.

Los accidentes automovilísticos son a menudo responsables de daños en la médula espinal ocurridos en la porción media de la espalda (área dorsal y lumbar ), que puede causar parálisis del tronco inferior y de las extremidades inferiores, llamada paraplejía.

Otros tipos de lesiones que penetran directamente la médula espinal, como heridas de bala o lesiones con cuchillo, pueden cortar completa y parcialmente la médula espinal y causar discapacidad toda la vida. La mayoría de las lesiones de la médula espinal no cortan la médula por completo. En cambio, es más probable que una lesión cause fracturas y compresión de las vértebras, las cuales a su vez, aplastan y destruyen los axones, los cuales son extensiones de las células nerviosas que transportan las señales de la médula espinal hacia arriba y hacía abajo entre el cerebro y el resto del cuerpo. Una lesión de la médula espinal puede dañar unos axones, dañar unos cuantos, dañar muchos o dañarlos casi todos. Ciertas lesiones podrán aliviarse casi completamente. Otras causarán una parálisis completa.

Hasta la segunda guerra mundial, una lesión grave de la médula espinal generalmente significaba la muerte, o en el mejor de los casos, una vida confnada a una silla de ruedas y una lucha constante para sobrevivir compicaciones secundarias, como problemas respiratorios o cuágulos sanguíneos. Pero hoy en día, la prestación de mejores cuidados de emergencia para las personas con lesiones de la médula espinal y la realización de tratamientos y procesos de rehabilitación más agresivos puedn reducir los daños al sistema nervioso y hasta restablecer ciertas capacidades en foma limitada.

Los avances en la investigación están dando esperanzas a médicos y a pacientes de que todas las lesiones de la médula espinal serán corregibles algún día. Gracias a nuevas técnicas quirúrgicas y a descubrimientos fascinantes sobre la regeneración de los nervios raquídeos, el futuro de los sobrevivientes de las lesiones de la médula espinal luce cada día más prometedor.

Breve historia del tratamiento de la lesión de la médula espinal

Las referencias a las lesiones de la médula espinal y a su tratamiento se remontan a la antigüedad, aunque eran muy pocas las posibilidades de recuperación de una lesión tan devastadora. La evidencia más antigua se encontró en un papiro egipcio, escrito aproximadamente en el año 1700 a.C., que describe dos lesiones de la médula espinal, caracterizadas por la fractura o dislocación de la vértebra del cuello y acompañadas de parálisis. Cada lesión fue descrita como ''una dolencia que no debe ser tratada''.

Siglos más adelante, en Grecia, el tratamiento de las lesiones de la médula espinal no había cambiado mucho. Según el médico griego Hipócrates (460-377 a.C.), no existían opciones de tratamiento para las lesiones de la médula espinal que causaban parálisis y desafortunadamente estos pacientes estaban destinados a morir. Pero Hipócrates sí utilizó formas rudimentarias de tracción para tratar las fracturas de la columna que no resultaban en parálisis. 

La escalera hipocrática (Hipocratic Ladder) era un dispositivo en el que el paciente era atado, amarrado de cabeza en unos escalones y sacudido vigorosamente para reducir la curvatura vertebral. Otra invención fue el banco hipocrático, el cual le permitía al médico usar tracción en la espalda inmovilizada del paciente usando las manos y pies o una rueda con un eje giratorio. Los médicos hindúes, árabes y chinos también elaboraron mecanismos básicos de tracción para corregir las deformidades de la columna. Estos mismos principios de traccion se utilizan hoy en día.

Aproximadamente en el año 200 d.C., el médico romano Galeno introdujo el concepto del sistema nervioso central al proponer que la médula espinal era una extensión del cerebro que transmitía sensaciones a las extremidades y las enviaba de vuelta al cerebro. En el siglo séptimo d.C. Pablo de Egina ya recomendaba cirugía para fracturas de la columna vertebral con el fin de extraer los fragmentos de hueso que él estaba seguro eran los causantes de la parálisis.

En su influyente texto de anatomía publicado en 1543, el médico y profesor renacentista Vesalius describió e ilustró la médula espinal y todos sus componentes. Las ilustraciones de sus libros, basadas en la observación directa y en la disección de la coloumna, les proporcionaron a los médicos una forma de entender la estructura básica de la columna, la médula espinal y lo que podría pasar si ésta sufría una lesión. Las palabras que utilizamos hoy en día para identificar los segmentos de la columna: cervical, dorsal, lumbar, sacra y coccígea, provienen directamente de Vesalius.

Gracias al uso generalizado de antisépticos y a la estirilización de los procedimientos quirúrgicos a finales del siglo diecinueve, la cirugía de la columna podía al fin ser realizada con mucho menor riesgo de infección. El uso de las radiografías, a principios de la década de 1920, les dio a los cirujanos un medio para localizar la lesión en forma precisa y también para realizar diagnósticos y predicciones más acertadas sobre la evolución de las lesiones. A mediados del siglo veinte, se estableció un método estándar para el tratamiento de las lesiones de la médula espinal caracterizado por: la reposición de la columna, la sujeción en su lugar y la rehabilitación de las discapacidades mediante el ejercicio.

En la década de 1990, el descubrimiento de que el medicamento esteroide metilprednisolona podría reducir el daño a las células nerviosas si se administraba profundamente después de una lesión, le dio a los médicos una opción adicional de tratamiento.


viernes, 20 de mayo de 2011

Un paralítico vuelve a caminar con ayuda gracias a estímulos eléctricos

Rob Summers, estadounidense de 25 años, quedó paralítico en 2006 tras ser atropellado por un coche. Ahora puede volver a ponerse de pie y dar algunos pasos con ayuda gracias a la estimulación eléctrica de su médula espinal.

Asegura que es "el sentimento más increíble". Ha recuperado la movilidad voluntaria de sus dedos gordos, sus caderas, sus rodillas y sus tobillos, y es capaz de caminar en una cinta con apoyo para los brazos, según publica la revista médica Lancet.
Sin embargo, algunos expertos advierten que esto no debe interpretarse como una cura.


Rob era un entusiasta deportista. Jugaba en un equipo de béisbol que ganó el torneo College World Series en 2006.
Sin embargo, el verano de ese año resultó herido en un arrollamiento y sufrió importantes daños en su columna vertebral. Desde entonces, los mensajes que el cerebro envía a través de la médula fueron bloqueados y él quedó paralítico.

"Ninguno podía creerlo"

Los médicos le implantaron 16 electrodos en la columna vertebral.
Rob entrenó diariamente para lograr estar de pie, mover sus piernas y caminar, mientras su médula recibía impulsos eléctricos.
En cuestión de días pudo ponerse de pie sin agarrarse a nada. Después logró controlar sus piernas y caminar, con ayuda, durante cortos periodos de tiempo.


"Ninguno de nosotros podía creerlo", dijo Reggie Edgerton, de la Universidad de California. "Yo tenía miedo de creerlo", añadió.



Rob también recuperó otras funciones como el control de la vejiga, el intestino y la presión arterial.
Lo describió como un "largo viaje de muchas horas de entrenamiento" que, aseguró, "ha cambiado completamente mi vida".
Y agregó: "Para alguien que durante cuatro años fue incapaz de mover siquiera un dedo del pie, tener la libertad y la capacidad de estar parado por mi cuenta es la sensación más increíble".

"No es una cura"

El estudio probó que la estimulación eléctrica funcionó con una persona. Otros cuatro pacientes recibirán ahora ese tratamiento para comprobar si también resulta en ellos.
Geoffrey Raisman, del Instituto de Neurología del University College de Londres, dijo: "Este es un caso interesante y proviene de uno de los grupos de trabajo líderes en el mundo. Sin embargo, la repercusión que tendrá en una mejora futura y sostenida de los tratamientos es algo que no puede juzgarse sobre la base de un solo paciente".
"Desde el punto de vista de las personas que sufren alguna lesión de médula espinal en la actualidad, ensayos futuros pueden aportar otro enfoque para obtener un beneficio. No es y no pretende ser una cura", sostuvo el experto.
La doctora Melissa Andrews, del Centro de Reparación Cerebral de Cambridge, dijo que aunque el estudio es "un poco asombroso" no se debe decir que es una cura.




"Creo que la gente necesita leer esto y ver que la posibilidad está ahí pero puede que no esté disponible mañana mismo. Es lo más cercano (de una cura) que hemos visto y la mayor esperanza en este momento", apuntó.
Susan Harkema, que formó parte del experimento en la Universidad de Louisville dijo que "realmente es importante tener claro que todavía no está en el ámbito de un ensayo, pero seguid atentos porque vamos a aprender más y más cada día".
Rob cree que su historia es un mensaje de esperanza a los que están paralíticos y sobre la opción de volver a caminar dijo: "Lo veo como una importante posibilidad".

¿Cómo funciona?


En la mayoría de daños espinales sólo una pequeña parte del tejido resulta dañado, y muchas células nerviosas siguen sanas.
Los investigadores dicen que esas células reciben las señales de las piernas y responden de forma automática. Eso es lo que permite a una persona sana estar parada o caminar sin pensar en ello de forma consciente. Es en ese proceso donde los médicos focalizaron su experimento.
Tras el daño medular, esas células necesitan ayuda, en este caso en forme de una estimulación eléctrica muy precisa.
Se imita el mensaje que envía el cerebro para iniciar el movimiento y cambia el estado adormecido de la médula espinal de manera que puede "esuchar" la información que llega de las piernas y responder. Los investigadores dicen que esto, acompañado de ejercicios de rehabilitación intensivos, es lo que permitió a Rob caminar en una cinta y agarrado en la barra.
Los expertos reconocen que no tienen "ni idea" de cómo el cerebro pudo volver a tomar el control sobre el movimiento de los dedos de los pies, las rodillas y las caderas.
Especulan con la hipótesis de que algunas células nerviosas reaccionan y son reactivadas o quizás se crean otras nuevas que permiten a los mensajes cerebrales pasar a través de la médula espinal



jueves, 14 de abril de 2011

Un nuevo software libre facilita el uso del ratón a discapacitados

Dos tipos de cursores reducen el tiempo necesario para dar con el objetivo de la pantalla.


Un equipo de investigación estadounidense ha desarrollado una aplicación informática que ayuda a los usuarios con dificultades motoras a mejorar el uso que hacen del ratón. La herramienta ofrece dos nuevas modalidades de cursor que amplían el área visual y motora del objetivo para aumentar la precisión del puntero y reducir el tiempo necesario para hacer clic en el lugar señalado. Por Elena Higueras.  


Cuando una mano maneja el ratón de un ordenador y el cursor no se desplaza hasta el lugar preciso, el usuario puede incomodarse. Si en el segundo intento el cursor rebasa su objetivo, el sujeto comenzará a molestarse. Pero si en la tercera intentona, la flecha no da en la diana, la frustración está prácticamente asegurada. Esta situación se repite con mayor frecuencia cuando quien utiliza la computadora sufre algún tipo de discapacidad motora que limita su agilidad con el ratón, o simplemente con los usuarios de edad avanzada.        

Para solucionar este problema, un equipo de investigación de la Universidad de Washington ha desarrollado dos cursores de ratón que consiguen hacer clic en sus objetivos con mucha más facilidad que los ratones tradicionales y que no requieren la instalación de ningún tipo de hardware adicional, tan sólo un programa de software libre que se puede descargar gratuitamente de la Red, según un comunicado de dicha universidad. La única contrapartida que esperan recibir los científicos por su invento es que los usuarios escriban sus comentarios en la web. 

El sistema, al que han bautizado como “Pointing Magnifier”, amplía el área visual y motora donde se dirige el cursor, reduciendo la necesidad de realizar una señalización demasiado precisa. El objetivo del grupo de investigación de la Universidad de Washington, artífice de este “puntero lupa”, es demostrar que los usuarios pueden alcanzar con mayor facilidad sus objetivos con el ratón, incluso los puntos más pequeños, y a una velocidad un 23% superior a la de los ratones tradicionales. 


“Pointing Magnifier”


El “puntero lupa” funciona con cualquier sistema operativo de Windows. Sustituye el cursor convencional por uno más grande y circular, que todavía puede ampliarse más si los usuarios con mayores dificultades motoras lo precisan. 
Para dar con el punto exacto, el usuario coloca el cursor grande en cualquier lugar sobre el objetivo y pincha. Entonces el puntero lupa amplía la zona que está bajo su señal hasta que ocupa toda la pantalla, agrandando hasta los objetivos más pequeños. Ahí es cuando el usuario ya está capacitado para hacer clic con el cursor en el punto que desea dentro de esa área ampliada y llegar así a su meta.   



Aunque el “puntero lupa” requiera de dos clics, es mucho más fácil de usar que un ratón convencional, que puede necesitar muchos clics para llegar a un objetivo concreto. Los amplificadores de pantalla para personas con discapacidad visual han existido desde hace mucho tiempo, pero tan sólo funcionaban como lupas que afectan al tamaño de píxeles de la pantalla, no el espacio motor en el que actúan los usuarios, lo que no proporciona ninguna ventaja a los usuarios con dificultades de movimiento. El nuevo “puntero lupa” amplía tanto el espacio visual como el motor. 

El software necesario para el uso de esta herramienta incluye un panel de control que permite al usuario ajustar el color, el nivel de transparencia, el factor de aumento y el tamaño del cursor del área. Las preferencias del usuario quedan guardadas cuando se cierra la aplicación y el usuario, además, tiene la posibilidad de utilizar comandos de teclado para activar o desactivar rápidamente el “puntero lupa”, atajos que pronto serán personalizables, como adelanta el equipo de investigación en su comunicado.

En la misma nota, el profesor de la Escuela de Información de la universidad estadounidense y director del grupo de investigación también afirma que “es menos costoso crear soluciones informáticas para personas con discapacidad, si el trabajo se centra en el software en lugar del hardware especializado, ya que el software suele ser más fácil de conseguir que el hardware".

El documento donde aparece reflejado este nuevo proyecto de cursores mejorados, que incluyen el “puntero lupa”, fue presentado en el Simposio sobre Tecnología y Software de Interfaz de Usuario celebrado en Nueva York. El próximo mes de mayo el equipo publicará un nuevo comunicado al respecto.

“Angle Mouse”

Otra de las tecnologías desarrollada por este equipo de investigación se llama “Angle Mouse”, algo así como “ratón ángulo”. Del mismo modo que el “puntero lupa”, su objetivo es ayudar a las personas con discapacidad a manejar mejor el ratón. El software se puede descargar, junto con dos vídeos explicativos, uno para el público en general y otro para los académicos.

Cuando un usuario inicia el movimiento del cursor hacia un objetivo, la trayectoria del mismo, incluso para las personas con discapacidades motoras, tiende a ser estrecha, es decir que se aproxima a una línea recta, en este caso Angle Mouse mantiene la velocidad de movimiento. Sin embargo, cuando el cursor se acerca a su objetivo y el usuario intenta alcanzarlo, los ángulos formados por los movimientos divergen considerablemente y la trayectoria se vuelve más difusa, entonces Angle Mouse disminuye la velocidad del cursor y aumenta la imagen, consiguiendo un objetivo más fácil de alcanzar.

El profesor Wobbrock compara el “ratón ángulo” con un coche de carreras: "En una recta, cuando el camino está abierto, el coche va como un látigo, pero en una curva cerrada, desacelera y toma una serie de correcciones para asegurar su precisión."

En un estudio realizado con 16 personas, la mitad de ellas con discapacidades motoras, el “ratón ángulo” mejoró el rendimiento en la capacidad de apuntar de los participantes en un 10% con respecto al ratón que viene por defecto con los sistemas operativos de Windows, y un 11% sobre los “iconos pegajosos”, una innovación anterior que consistía en frenar el cursor cuando estaba dentro del área del objetivo marcado.

"Señalar es una parte esencial en el uso de un ordenador, pero puede resultar bastante difícil y consumir más tiempo si la destreza es un problema. Incluso ahorrar un segundo cada vez que un persona apunta un objetivo de la pantalla de su ordenador puede suponer una ahorro de horas en el transcurso de un año", señala Wobbrock, quien sugiere a los usuarios que prueben tanto el “puntero lupa” como el “ratón ángulo” antes de decidir cuál prefieren.